Mirando al cielo veo tu rostro,
reflejarse al horizonte,
en tus labios un océano se esconde,
en tus manos la ternura de una
rosa.
Tus ojos son dos luciérnagas traviesas,
que se funden en un delirio color miel.
Tu vida ha sido como un rio,
que con su cause tranquilo las piedras le encaminan,
tu piel clara,con transparente blancura,
esconde el gran corazón que tu pecho oculta.
La noche que transcurre oscura
me transformará en tu sombra
mientras la luna se oculta.
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